Nos levantamos muy temprano casi no dormimos nada, el típico cosquilleo de una nueva aventura invadía nuestros cuerpos. Todo listo y empieza nuestro nuevo viaje a Roma y Pompeya.

El vuelo salió con casi 30 minutos de retraso y transcurrió sin ningún tipo de problema, pudimos admirar todo el Mediterráneo teniendo vistas como las de la foto.

Y tras dos horas y media de camino, por fin aterrizamos en Roma. Una vez recogido el equipaje, nos dirigimos rápidamente a la parada de autobús. Nosotros elegimos hacer el traslado del aeropuerto de Fiumicino a la estación de Termini, donde se encontraba nuestro hotel, con la empresa de autobuses Terravision. Nuestra experiencia con esta empresa ha sido bastante buena, pagamos los dos tickets por internet de ida y vuelta (8€ cada uno os dejo el enlace para que veáis los precios actualizados) y no tuvimos ningún problema, al contrario, nuestro avión llegó con retraso y menos mal que cogimos el bus con tiempo suficiente; al tener el ticket comprado con antelación nos pasaron la cola y entramos en el que teníamos reservado, en cambio las personas que lo compraban directamente en el aeropuerto tenían que esperar la cola a que se quedaran plazas libres. La parada del autobús está en la terminal 3 al final del todo.

A penas a una hora de camino del aeropuerto de Fiumicino allí estaba Roma, nuestra aventura comienza.

La parada del autobús en Roma se encuentra en Termini en un lateral de la estación, el hotel estaba cerca de la parada del autobús del aeropuerto. Tras un paseo de 15 minutos llegamos a nuestro hotel de Roma, resumimos la opinión del hotel con una sola palabra: básico. Después de pagar las tasas turísticas de Roma, comprar las claves de wi-fi (ya no hace falta comprar wi-fi porque hay tarifa comunitaria Europea y la mayoría de las compañías de teléfono lo tienen gratuito, consulta con tu compañía) y hacer el check-in nos fuimos a la habitación. Era la hora de comer así que antes de coger el metro que nos llevaría al centro de la ciudad paramos a comer en un restaurante cercano al hotel. Nosotros por norma general llevamos un presupuesto aproximado diario y en ese almuerzo lo fundimos casi al 80%, pero estaba tan rico que no nos importó además por ir recomendado del hotel nos hicieron un descuento, y bueno estábamos en Roma frente a nosotros el templo de Minerva con un plato de deliciosa pasta y un servicio excelente ¿qué le vamos a pedir?

Cogimos energía con el almuerzo yseguimos andando hasta la parada de metro más cercana, compramos dos tickets en un kiosco y allá que entramos en el metro. El metro de Roma es muy sencillo, tan sólo hay un par de líneas la roja y la azul y con ellas llegas lo más cerca posible de los monumentos más emblemáticos. Para esa tarde no habíamos programado prácticamente nada, ya que el resto de visitas sí la llevábamos programadas al minuto así que nos dejamos sorprender por esta magnífica ciudad.

Nos bajamos en la Plaza de España, como no que novedad dos españoles cuya primera visita es a la plaza de España.No pudimos entrar en la iglesia ya que en ese momento se encontraba en obras, en esta fecha había muchos monumentos en Roma, según leímos antes de ir había muchos monumentos en obras y era cierto, pero no íbamos a dejar de disfrutar de nuestro viaje. Allí en la Piazza di Spagna  tras decenas de fotos nos sentamos en la escalinata para tomar un poco de aire y prepararnos para nuestra siguiente parada.

 

En Roma de un monumento a otro no puedes dejar de fotografiar, ves arte allá por donde mires, ya quedaba poco para que atardeciera así que seguimos nuestro camino.

Seguimos andando, esta vez íbamos de camino a la Fontana de Trevi, no tengo palabras para expresar lo que sentí cuando entré en esa plaza y vi tanta belleza, debido a las obras de restauración no pudimos acercarnos pero las emociones estaban a flor de piel. Como es tradición echamos una moneda en la zona habilitada para ello por lo que volveremos, mientras tanto vamos a disfrutar de Roma.

Es impresionante en esa plaza tan pequeña cómo puede estar esa maravilla, sinceramente es cierto todo lo que me dijeron antes de ir no te esperas para nada que tanta belleza esté concentrada en un espacio tan pequeño una obra de arte que no es pequeña para nada y que embellece cada rincón de la plaza.

Increíble majestuosa, excepcional; hemos tenido suerte a medias porque por suerte los andamios ya casi estaban quitados y pudimos apreciar el monumento totalmente blanco impoluto, pero claro las obras están ahí y no pudimos verla en funcioanmiento y la base no estaba despejada; pero sin duda mereció la pena (las obras terminaron a final de año). Si en la plaza de España hicimos decenas de fotos, aquí hicimos cientos, echamos la correspondiente moneda a la fuente, entre la multitud y los grupos de turistas sorteando cabezas logramos algunas fotos como esta. Y ahí con una sonrisa de oreja a oreja ya nos dábamos hoy por satisfechos.

Siguiente parada y sin planearlo Palazzo del Quirinale, allí vimos uno de los atardeceres más bonitos de Roma, ese junto al del Puente de San Angelo pero no vamos a adelantar nada. Había un desfile, recordamos que este palacio está situado sobre una de las colinas de Roma, en este caso sobre la Colina Homónima, es una de las tres residencias del presidente de la República italiana y uno de los símbolos del Estado italiano.

Y mientras el sol caía con las campanas de fondo teníamos Roma a nuestros pies, sin duda lo mejor de todo de viajar por libre es porque te encuentras joyas como esta.

Atardecer en Roma

Mientras el sol se escondía nosotros teníamos que seguir nuestro camino, la siguiente parada era Quattro Fontaine y es que pensamos ¡bah! esta aquí al lado, somos un poco brutos y allá que fuimos con la noche en los talones bajamos hasta este cruce de camino.

Compramos unos sandwiches y unas patatas fritas, para la cena. Buscando el autobús correspondiente que nos llevaría al hotel dijimos ¡ay! si está aquí al lado Santa Maria Maggiore y ya con la noche acechándonos allá que fuimos, la iglesia estaba cerrada  pero pudimos fotografiarla por fuera, y es que ya era muy tarde ¿dónde vais los dos andando? y como según nosotros cerca estaba el hotel allá que también fuimos andando palizón que nos metimos el primer día.

Finalmente llegamos al hotel, comimos los sandwiches que compramos y en la máquina expendedora que había en el hall del hotel compramos un agua y una coca-cola y cenamos tranquilamente en la habitación. Eran casi las 10 de la noche y al día siguiente teníamos uno de los platos fuertes, así que ducha y a dormir con imágenes en la mente que no podremos borrar fácilmente, «Roma la ciudad Eterna de Roma»